La economía peruana resiste a la crisis política

A pesar de los cambios políticos que enfrenta el Perú, caracterizados por las nuevas elecciones congresales de fines de enero, la economía peruana encadena año tras año tasas de crecimiento positivos, cifras que otros grandes países latinoamericanos quisieran tener.

La revisión de los países de la región realizada anualmente por del FMI (Fondo Monetario Internacional) no son muy positivas. De hecho, dice de Brasil, que es considerado como una de las mayores potencias de América Latina, que “la recuperación sigue siendo lenta”. Lo mismo apunta sobre México, que tendría “su clima de negocios debilitado a causa de la incertidumbre en las políticas que hay”.

Perú es la gran excepción a ese patrón general con un crecimiento de un 5,4% promedio por ejercicio en los últimos 10 años. Incluso con la reducción de ritmo del crecimiento en los últimos anos, pasando del 5% a los alrededores del 2,5%, la economía peruana “sigue siendo una de las economías con mejor desempeño de la región” anotó el FMI en su última evolución de las constantes vitales peruanas.

Además, en caso de choques inesperados, el criterio de prudencia permitió construir reservas internacionales que representan un cuarto del PIB, y que sirvieron a mantener la deuda publica bajo control. Con una de las tasas de inflación más bajas de la región (2,2%), el FMI no ve mucho riesgo para la estabilidad financiera peruana.

Pamela Ramos, de Oxford Economics, explica el retraso que hubo en algunos proyectos mineros, inicialmente previstos para 2019, por el contexto político peruano actual y por la falta de confianza de los ciudadanos en las instituciones. Sin embargo, según ella, esta ralentización tiene “más que ver con el contexto externo que interno”.

A pesar que las cifras demuestran una clara evolución de la economía peruana, el FMI recuerda unos puntos esenciales que la constituyen. La renta per cápita sigue siendo la más baja de entre las 6 mayores economías regionales, la evolución de la productividad esta calificada como “decepcionante”, la inversión pública permanece en niveles relativamente bajos y el crecimiento económico está beneficiendo a una parte limitada de la población, por la distribución irregular del ingreso, la falta de trabajo y de salarios decentes. Aunque el Perú se califica como uno de los países en vías de desarrollo que más redució su pobreza, más de la quinta parte de su población sigue por debajo del umbral del bienestar, y el 3% está en situación de carestía extrema.

 

Fuentes: El País, El Comercio

Foto: Congreso del Perú

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