Reforestación en cabeceras de cuenca y seguridad hídrica: La estrategia de N&P para proteger grandes proyectos

Recuperar cobertura vegetal reduce riesgos y protege recursos hídricos, mejorando la viabilidad de proyectos en diversos sectores.
Frente al avance del cambio climático y el aumento de desastres naturales, la reforestación en las partes altas de las cuencas (cabeceras) se ha empezado a posicionar como una herramienta estratégica de “infraestructura natural” para proteger proyectos de minería, infraestructura, energía e hidrocarburos, así como para fortalecer la seguridad hídrica y reducir riesgos operativos y sociales.
“Hablar de reforestación en cabeceras de cuenca es hablar de infraestructura natural estratégica. Esta inversión no solo contribuye al cumplimiento ambiental, sino que reduce riesgos operativos, protege el recurso hídrico y fortalece la licencia social de los proyectos”, señala Estefanía González, Subgerente Comercial de N&P.
Especialistas del sector advierten que recuperar la cobertura vegetal en las partes altas de las cuencas ya no responde únicamente a objetivos ambientales o de responsabilidad social, sino que se ha convertido en una medida estratégica para garantizar la sostenibilidad y viabilidad de proyectos productivos en el largo plazo.
Según datos técnicos de N&P, empresa especializada con más de 20 años de experiencia en gestión predial y territorial, la tierra forestada tiene una capacidad de absorción hasta 18 veces mayor que un suelo desnudo y cuatro veces superior a la de zonas de pastos. Cuando las cabeceras pierden cobertura vegetal, el agua de lluvias, manantiales y corrientes superficiales deja de infiltrarse adecuadamente en el suelo y comienza a discurrir sin control, incrementando el riesgo de erosión, inundaciones y huaicos. La empresa advierte que, sin esta protección natural, las lluvias pueden convertirse en amenazas operativas y sociales capaces de comprometer la continuidad de proyectos de gran envergadura.
Este impacto puede trasladarse directamente a la operación de grandes proyectos. De acuerdo con la compañía, ríos como el Rímac pueden pasar de caudales promedio de 15 m³/s a picos de hasta 100 m³/s durante temporadas de lluvias intensas, generando amenazas para la infraestructura y las poblaciones cercanas. Además del impacto hídrico crítico, la pérdida de cobertura vegetal puede derivar en pérdida de suelo e inundaciones que afectan la seguridad operativa y la viabilidad de proyectos productivos.
Como parte de este enfoque, la empresa N&P viene desarrollando una metodología que integra gestión predial, tecnología forestal y sostenibilidad social. La propuesta está basada en el ciclo de vida del proyecto y busca garantizar que la inversión forestal cuente con una base técnica y legal sólida. El modelo incluye saneamiento físico-legal de terrenos, implementación de tecnologías como drones RTK, imágenes multiespectrales y sistemas LIDAR, además del trabajo conjunto con comunidades locales para asegurar la sostenibilidad de las intervenciones forestales en el tiempo.
Dentro de las acciones impulsadas se encuentra también la implementación de sistemas de “siembra y cosecha de agua” y la recuperación de especies nativas estratégicas, como el queñual, que cumple un rol clave en la recarga de acuíferos; y el aliso, que contribuye a la protección de riberas y estabilidad del entorno hídrico.
Con más de 2,400 hectáreas gestionadas y trabajo articulado con más de 50 comunidades nativas y campesinas, N&P sostiene que la gestión estratégica del territorio será cada vez más determinante para garantizar operaciones resilientes y una mayor seguridad hídrica en el país.
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